Después de la montaña rusa
Guardaron el mapa y subieron a la montaña rusa cuando llegó su turno. Al bajar, comprobaron la hora: quedaban cuarenta minutos para la versión corta del juego.
Nora les indicó dos pruebas accesibles. El puesto de canicas ofrecía una ficha con coordenadas; la casa del terror tenía una palabra escondida en sus carteles, visible sin entrar si alguien prefería evitar los sustos.
Primo y Velero solo podían completar una antes del cierre de la actividad. Podían probar las canicas o buscar la palabra de los carteles. Después llevarían el resultado a Nora.
¿Qué camino eliges?
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