El trueno al otro lado
Truenita lanzó un estampido contra la pared de roca, que devolvió el sonido hacia el barranco. Rurik se giró y corrió unos pasos para buscarla allí.
Ella aprovechó ese intervalo para rodear el huerto con Caracolo en la cesta y alcanzar el puesto de los duendes. Aterrizó antes de hablar: llevaba demasiado rato sosteniendo el peso.
Caracolo dibujó las tres redes y el punto donde habían visto la cuarta. Los duendes cerraron los accesos y avisaron a la guardia. Encontraron las trampas, aunque Rurik había huido al oír la campana.
Esa tarde retiraron las redes y dejaron una vigilancia en la entrada. El cazador no estaba detenido, y Truenita no prometió que jamás volvería. Caracolo guardó el mapa con las trampas señaladas: habían logrado escapar y dejar información suficiente para proteger el siguiente paseo.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Localizar las redes desde un vuelo corto
- Usar el eco del trueno para alcanzar el puesto
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