Un atajo seguro entre luces

Un atajo seguro entre luces

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Bruma llega flotando lento, y con una luz suave observa las luces del prisma que brillan sin descanso. Ren lo recibe, curioso y atento, con su traje plateado brillando a la par.

—Con calma, voy a leer tus luces —dice Bruma, y su voz serena se mezcla con el zumbido del prisma.

—Gracias, ahora te doy instrucciones claras para estabilizar el campo —responde Bruma, señalando con una mano las constelaciones que se mueven.

Bruma explica paso a paso: —Primero, coloca el prisma en el eje central; segundo, ajusta la frecuencia hasta que el brillo sea uniforme; tercero, sigan las flechas azules para volver a casa.

Ren asiente y repite cada instrucción para sí mismo, atento a cada detalle.

Juntos ajustan las luces. El campo se estabiliza y un camino luminoso se abre ante ellos. —Así encontraremos un atajo seguro de regreso, y las nuevas señales quedarán para futuras rutas —dice Ren, con una sonrisa feliz. El camino se cierra con confianza y todos regresan a casa, más sabios que antes.