Las estrellas quedan libres
Lúmin se subió al banco bajo. Zafiro iluminó el nudo y Fuego apoyó la barbilla para no moverse. El elfo aflojó una vuelta y después otra.
La red salió de los cuernos entera. Solo quedó un cascabel que Fuego no había notado detrás de una oreja.
—Ese te queda bien —dijo Zafiro. El dragón sacudió la cabeza una vez: ¡clin!
Entre los tres llevaron los adornos al jardín. La jardinera los colgó y les guardó una mesa para merendar.
Fuego se sentó al lado de Lúmin. Cada vez que se reía sonaba el cascabel. Al final decidió dejarlo puesto hasta que terminara la fiesta.
Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Avanzar con Zafiro por el corredor
- Deshacer el nudo con la luz de Zafiro
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