El surco de la lluvia
El santuario del dragón y la poza que se vaciaba
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El surco de la lluvia

El surco no lo había hecho ningún animal. La lluvia había hundido la tierra junto al canal y el agua escapaba por la grieta.

Elian trajo arcilla del almacén; Luno rellenó el borde por capas y Nerea dejó pasar un hilo de agua para probar la reparación. Solo abrieron del todo cuando la pared resistió.

La poza alcanzó su marca al atardecer. Los helechos recibieron agua con una regadera, sin mantener una fuga que podía vaciar el hogar de Brizna.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Seguir el sonido del agua por la orilla
  2. Investigar el surco antes de cerrarlo
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