El registro de Tano
En el puerto, Tano abrió el registro. La lente había sido retirada por una grieta en su soporte. Una cuadrilla debía llevarla al taller, pero el responsable escribió después: «Traslado cancelado; depósito temporal autorizado en la isla».
Adjunto había un dibujo de Ona, guardiana del almacén costero, y una advertencia: la entrada baja de la cueva se inundaba al subir la marea. El árbol del corazón marcaba el sendero superior.
Podían dedicar unos minutos a preparar cuerda, lámparas y una copia del horario de mareas antes de zarpar. También podían salir ya con aquella información, confiando en el equipo que llevaban.
En ambos casos, la lente seguía siendo propiedad del faro y Ona necesitaría comprobar la autorización.
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