El Vendedor y la Vecina en la Piscina

El Vendedor y la Vecina en la Piscina

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Un caluroso día de verano, Tino, el vendedor de perritos calientes, llegó a la piscina con su carrito. Rosa, la vecina, que siempre tenía hambre, lo vio y se acercó.

—¡Hola! ¿Tienes perritos calientes? —preguntó emocionada.

Tino sonrió. —¡Claro! Pero tengo una sorpresa especial hoy.

¿Qué camino eliges?