Las luces del remanso
Rayo las acompañó hasta una plataforma. Los puntos brillantes no eran diamantes: eran reflejos del sol sobre pequeñas ondas.
Estela movió una cartulina para dar sombra y los destellos desaparecieron. Concha sopló sobre un cuenco de agua de la mesa y creó ondas parecidas.
Su exposición explicó cómo nacían aquellas luces. Volvieron sin llevarse nada del remanso y con un experimento que cualquiera podía repetir lejos de la corriente.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Quedarse en la orilla tranquila y jugar
- Visitar con Rayo el remanso brillante
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