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- La llave cuántica: protocolo de seguridad
Bit se acerca al guardián holográfico y se detiene en señal de respeto. El guardián emite un brillo suave y asiente, como si entendiera su solicitud.
—Permiso para operar la llave cuántica, por favor —dice Bit con voz clara.
El guardián proyecta una luz azul y responde con calma: —Primero necesito que repitas el protocolo en voz baja para que la memoria no se equivoque. Luego verificamos las dos claves y la ruta correcta.
Bit asiente, repite el protocolo tal como lo aprendió, y el guardián añade: —Protégete con las manos libres, nunca toques dos pasos a la vez, y mantén la mirada en el mapa. Si algo falla, detente y vuelve a empezar.
—Entendido. Reviso las rutas y sigo el protocolo al pie de la letra —responde Bit, registrando cada instrucción en su memoria.
El guardián asiente con destellos y, ya seguro, le da el visto bueno: —Procede con la llave cuántica cuando estés listo.
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La Cueva de Singularidad
En la escena inicial, un equipo de exploradores —Explorador del olvido, Capitán de antimateria y Científico inmortal— entra en una cueva que late con una singularidad temporal. Deben elegir entre dos rutas y enfrentar dilemas que pondrán a prueba su confianza y sus metas, para decidir el destino final de la expedición. Cada personaje plantea su perspectiva: seguridad, verdad y control experimental. La decisión queda en suspenso, dejando al lector la intriga de cuál ruta tomarán y qué coste implicará.
Abrir historia →Laberinto del espacio
Tres exploradores entran en un Laberinto del espacio y se enfrentan a decisiones que abren distintos caminos. Con diálogo claro y acciones simples, la escena plantea una encrucijada: ¿cuál ruta seguir?
Abrir historia →El Campo de Gravedad y los guardianes del cielo
En un Campo de gravedad, el Dragón del universo, el Cazador de estrellas y el Guardián de nebulosas trabajan juntos para estabilizar una esfera amenazada y encontrar la forma de volver a casa.
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