La tabla de la guardiana
La cueva secreta y el mapa de las gotas
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La tabla de la guardiana

Kiko y Nona regresaron por las señales azules. Encontraron a la guardiana revisando las barcas y le explicaron exactamente dónde estaba Milo.

La guardiana llevó una tabla corta. Kiko la acompañó hasta la curva y Nona iluminó la rueda. Entre todos inclinaron el carro vacío y apoyaron la tabla bajo él.

Milo pudo sacarlo sin romper los lápices. Ya era hora de regresar al lago, así que no visitaron la sala de las gotas.

Antes de despedirse, Milo marcó en un papel dónde encontrarlo la próxima vez. Kiko guardó el dibujo: aquel paseo había terminado con un carro en marcha y una visita pendiente.

¡Fin!

Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Averiguar de dónde viene el murmullo
  2. Ir a pedir una tabla a la guardiana
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