El charco del camino azul
La cueva secreta y el mapa de las gotas
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El charco del camino azul

Siguieron las señales hasta el charco. Era estrecho en una punta y ancho en la otra. La linterna dejaba ver el fondo poco profundo, pero el barro resbalaba.

Kiko calculó la distancia con los ojos. Para una rana podía ser un salto pequeño; para Nona era demasiado largo.

—Si cruzo yo, tú seguirás aquí —dijo Kiko, antes de saltar.

Podían rodearlo por la franja seca o probar primero la distancia en un trozo de suelo firme. Ninguna tenía prisa por separarse de la otra.

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¿Qué camino eliges?

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