Piedras que brillan y voces que vuelven
Tino cantó cerca de los puntitos. Su luz se reflejó en unas piedras brillantes.
Pipo se rio al ver su nariz iluminada. La cueva le devolvió la risa.
—Las piedras brillan con la luz —dijo Rita—. Y las paredes repiten el sonido. Eso es el eco.
Tino dejó de alumbrar la pared y guio a sus amigos hasta la salida.
Fuera los esperaba el sol. Pipo se tocó la nariz. Ya no brillaba, pero seguía teniendo muchas ganas de reír.
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Tu camino
- Seguir por el pasillo ancho
- Mirar los puntitos de la pared
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