La pausa que no estaba prevista
Primo aceptó la idea de Leo. Se escondieron detrás del banco y lanzaron la esponja cuando el otro equipo iba hacia las cubetas. Alcanzó la espalda de una niña que ya estaba fuera del campo.
Ella levantó la mano. Nadia detuvo el juego; no todos se habían reído ni podían saber que el banco se había convertido en un puesto de lanzamiento.
Primo y Leo salieron y reconocieron lo que habían hecho. Le pidieron disculpas sin exigir que dijera que no pasaba nada. Después recogieron la esponja y escucharon cómo quería continuar.
La niña pidió terminar su descanso antes de volver. El juego se reanudó con los límites acordados y ellos esperaron al cambio de papeles para lanzar. Al recoger, Primo borró la tiza junto a Leo. La broma había interrumpido una ronda; la disculpa y el acuerdo les habían permitido terminar las demás.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Empezar en el equipo que esquiva
- Lanzar la esponja por sorpresa desde el banco
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