Un tambor bajito
—¿Podemos tocar más suave? —pidió Sabina.
Bombo acarició el tambor con los dedos: pom, pom. Ahora Sabina no dio ningún salto.
Cristal agitó un cascabel y Sabina movió sus patas al ritmo. Ascua se acercó al oírlos.
Cuando acabaron, Bombo les enseñó el hueco del tambor en la caja. Lo guardaron despacio, como habían tocado aquella pequeña canción.
Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Pedir a Cristal que enseñe el paseo
- Acercarse juntos al sonido del tambor
- Pedir un ritmo más suave
¿Quieres leer otro cuento?
Medusa y el bosque que necesitaba sombra
Medusa descubre que iluminarlo todo no basta para cuidar el bosque. Tendrá que unir observación, conocimientos y una luz bien dirigida.
Abrir historia →El templo de Selene y los nombres robados
Asterión y Medusa descubren que un emisario ha llegado con una orden falsa. Elegirán cómo conservar pruebas y salir del templo sin que otros decidan por ellos.
Abrir historia →Fénix, Mino y Medu: el templo de los colores
Tres amigos preparan una fiesta de luces en un templo fantástico. Pueden explorar sus caminos o pedir indicaciones, y cada elección aporta un color distinto a la celebración.
Abrir historia →