La aurora enseña sin prisa
Cuentos de Navidad 5-8 años

La aurora enseña sin prisa

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La aurora se deslizó lenta sobre las huellas, y el grupo decidió escuchar sin prisas. El mapa grabado en la piedra parecía cambiar de brillo, como si quisiera acompañarlos, pero la decisión quedaba para después, a la luz de las estrellas.

—Esperemos a ver qué enseña la aurora —dice Lía, con voz clara y suave.

—Puede ser que la aurora nos muestre un camino más sencillo —comenta Iker, sonriendo con confianza.

—Y yo, que conozco las canciones del hielo, escucharé por las estrellas —afirma Nils, con calma.

La aurora parpadeó un instante y dejó caer un frío rayo de luz sobre la piedra. No había prisa: el misterio seguía abierto, y eso estaba bien. Ellos sonrieron, sabiendo que volverían cada invierno, con la misma curiosidad y ayuda mutua que los llevó hasta aquí.

—Volveremos, entonces, cada invierno, para decidir juntos el camino correcto —dice Lía al terminar.

—Sí, volveremos y aprenderemos a compartir —añade Iker.