Una nariz dorada
El río de la Luna y las burbujas de colores
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Una nariz dorada

Leo encontró una hoja dorada junto al banco.

—¡Esta parece una nariz!

La puso entre los dos ojos de hojas. Pío añadió una ramita como sonrisa.

El árbol soltó una risita. Su cara del suelo parecía estar riéndose también.

Los amigos le dijeron adiós y volvieron a casa por el camino.

Antes de dormir, Leo dibujó aquella nariz enorme. ¡Casi no cabía en el papel!

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Escuchar al árbol
  2. Buscar una hoja para la nariz
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