La linterna junto a la verja
Leo sacó la linterna y alumbró desde el sendero. La luz dejó ver el espantapájaros inclinado y una rama que rozaba la verja cada vez que soplaba el viento.
Eko dio un paso. Al mover Leo la linterna, una sombra se hizo enorme. El elefante volvió a detenerse.
—La he cambiado yo al mover la luz —explicó Leo. La dejó quieta, apuntando hacia el suelo.
Con el camino iluminado de forma estable, Eko se acercó acompañado por Tula. Cerró la verja y comprobó que el pestillo encajaba.
Los tres regresaron por el sendero. Aún había sombras: la linterna no las había borrado todas. Pero Eko distinguía la del espantapájaros y escuchaba el roce de la rama sin imaginar unas manos detrás.
Al despedirse, acordaron revisar juntos el huerto al día siguiente, con luz de mañana, para sujetar mejor la tela.
Este cuento tiene 2 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Alumbrar la verja desde el sendero
¿Quieres leer otro cuento?
Tula y Lía: la red entre las ramas
Tula encuentra a Lía enredada en una red caída. Decide a quién pedir ayuda y cómo coordinar un rescate sin dejar sola a su amiga.
Abrir historia →La ciudad de los caballeros y las luces del camino
Mila, Leo y Fen deben recuperar las luces que unen la plaza con el refugio. Mapas, plantas, armarios y avisos municipales ofrecen cuatro reparaciones seguras.
Abrir historia →La noche de las luces recordadas
Elena y Berto ayudan a organizar un jardín de recuerdos. Fotografías, tarjetas, flores y luces de pila ofrecen cuatro formas respetuosas de participar sin obligar a contar nada privado.
Abrir historia →