La rama que parecía una mano
Se quedaron junto a Eko, a la distancia que él eligió. Tula contó los movimientos de una rama: cuando subía, también subía una de las grandes manos del suelo.
—Creo que son la misma cosa —dijo.
Leo movió una ramita frente al sol y formó otra sombra. Eko probó con la punta de su trompa. Su sombra también obedecía.
El ruido seguía allí. Al mirar desde un lado vieron que una rama rozaba la verja. La tela era el espantapájaros del huerto, que se había inclinado con el viento.
Eko pidió que lo acompañaran hasta la puerta. Cerró la verja y apartaron la rama caída del paso. Todavía miró dos veces hacia el espantapájaros antes de marcharse.
En su mapa, Tula dibujó una ramita junto a la verja. Ahora Eko sabía qué estaba viendo, aunque necesitara compañía alguna otra tarde.
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Tu camino
- Observar juntos qué mueve las sombras
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