El puesto de Mateo
Llegaron al puesto de Mateo con Rosa. Clara miró la bandeja de churros mientras Tizón acomodaba su cajita en la manta del banco.
Mateo ofreció una ración con chocolate para mojar o unos churros espolvoreados con azúcar. Clara eligió cómo quería los suyos.
Rosa pidió agua y buscó un sitio donde sentarse los tres. Desde allí se veía girar la noria. Tizón contó las cabinas rojas hasta perder la cuenta y empezar otra vez. La merienda sería una pausa antes de subir.
¿Qué camino eliges?
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