La pieza vuelve al agua
El almacén estaba junto al muelle central. El encargado leyó el permiso y les entregó la documentación del timón. Fortuna había sido el nombre de la nave de la que procedía.
Drago observó desde el agua cómo cargaban la pieza. Marina vigiló el mapa para que no se lo llevara la brisa y Leo lo guardó antes de embarcar.
En la escuela, la carpintera revisó la madera e instaló el mecanismo. Días después hicieron una práctica con el instructor dentro del puerto.
Al volver pasaron cerca del Jardín de los Timones. Leo vio los refugios de aves y las pasarelas que habían recorrido. El antiguo barco ya no existía, pero una parte de él seguía ayudando a otros a encontrar su rumbo.
Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Seguir el canal de los refugios de aves
- Ayudar a preparar los refugios vacíos
- Seguir hasta el muelle central
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