Campos de las anclas
Cuentos de Piratas 9-12 años

Campos de las anclas

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El trío llega a un campo de anclas que salen del agua como dedos de metal. El agua tiembla al pasar la proa, y las sombras de las viejas cadenas susurran historias de otros navegantes. —Vamos a avanzar despacio entre estas anclas para no tropezar con ninguna traba de fondo, y escuchar lo que el mar quiere contar —dijo Niña del océano. El Corsario del viento alza una ceja, mira a su alrededor y ajusta la cuerda de su loro imaginario.

El rumor dice que hay tesoros, pero también trampas. Debemos buscar huellas de ruta y no apresurarnos. —El rumor dice que hay tesoros, pero también trampas. Debemos buscar huellas de ruta y no apresurarnos —dijo Corsario del viento.

Entre las sombras, el Delfín guardián se acerca, brillando con el reflejo del sol en su piel y con la calma de quien guarda secretos marinos. —Escucho las corrientes. Si una cadena cruje dos veces, hay riesgo; si parece demasiado fácil, podría ser una trampa. Seguiremos la marea que nos da confianza —dijo Delfín guardián.

Con cada declaración quedan claras las ideas: avanzar con cuidado, seguir las señales del agua, y no perder de vista la leyenda que rodea ese campo de hierro. El viento trae un murmullo nuevo, y las tres miradas buscan una pista en el agua: ¿qué camino habrá que tomar para descubrir algo valioso sin perderse?

La escena queda abierta a la decisión: ¿cómo continuarían?

¿Qué camino eliges?