Las rocas de los marineros
En las rocas había nombres de barcos grabados. Un marinero jubilado estaba limpiando uno con un cepillo. Al ver el permiso, les señaló la pasarela del almacén.
También se ofreció a explicar cómo se gobernaban aquellos barcos. Leo miró su arco y luego el canal. Saber apuntar a una diana no le enseñaba a manejar una nave.
Podían quedarse a escuchar o continuar hasta el timón. Marina se posó en el cartel del camino y Drago esperó en el agua, a la sombra de las rocas.
¿Qué camino eliges?
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