Un pez para la habitación
El río Serpenteante y los juegos de Marina
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Un pez para la habitación

Milo eligió llevarse la postal.

—Gracias, Marina.

Zara la guardó en su bolsa. Se despidieron de la sirena y volvieron por el sendero.

En casa, Milo puso el dibujo junto a su cama.

El pez de papel le recordó al pez plateado. El de verdad seguía nadando en el río.

¡Fin!

Este cuento tiene 8 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Jugar junto al agua
  2. Mirar al pez plateado
  3. Llevar la postal a casa
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