Una concha blandita
El río Serpenteante y los juegos de Marina
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Una concha blandita

Milo escogió la concha azul de tela.

—Gracias por hacerla, Marina.

La sirena sonrió. Zara guardó el regalo en su bolsa para que no se mojara.

Al llegar a casa, Milo puso la concha sobre su cojín.

Era blandita por la mañana y también por la noche. A Milo le gustaba apretarla mientras escuchaba cuentos.

¡Fin!

Este cuento tiene 8 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Mirar la caja de sorpresas
  2. Mirar la cesta de conchas
  3. Escoger una concha de tela para casa
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