Una ventana sobre el agua
La pradera infinita y el cuaderno de los descubrimientos
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Una ventana sobre el agua

El paseo amarillo terminaba en una caseta de observación con ventanas bajas. Rita pudo mirar sin que Taro tuviera que levantarla.

Un pato llevaba una pluma pegada al pico. Dos libélulas volaban sobre los juncos y, bajo el agua, se movía un grupo de peces pequeños.

Los amigos guardaron silencio un rato. Lupo dibujó los peces; Rita contó seis antes de que se escondieran. Taro intentó dibujar la pluma del pato y acabó riéndose de su enorme garabato.

Merendaron fuera de la caseta y recogieron sus cosas. Siguieron las señales amarillas hasta el puente y volvieron a casa.

En la nueva página del cuaderno había peces, libélulas y un pato con un bigote muy raro. A Taro le gustaba especialmente aquel detalle.

¡Fin!

Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Empezar por el paseo del río
  2. Continuar hasta el observatorio
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