Un dibujo del eco
—¡Hola! —llamó Lupo hacia las rocas.
—¡Hola! —respondió el claro, un poquito más bajo.
Rita probó con su nombre y oyó cómo volvía. Taro dio una palmada; el sonido también regresó.
—¡Es el eco! —dijeron los tres.
Vera les explicó que el sonido rebotaba en las rocas. Lupo dibujó una boca, una pared y unas líneas que iban y volvían. Rita añadió sus nombres y Taro, la palmada.
Después de merendar, siguieron las marcas verdes hasta el puente y volvieron a casa. Aquella noche enseñaron su descubrimiento: una página que casi parecía hablar.
Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Volver al puente y preguntar a Olmo
- Visitar el bosque de los ecos
- Probar a resolver la adivinanza
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