La luz que guía el sendero

La luz que guía el sendero

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El grupo llega a un claro iluminado por una luz suave. La luz se detiene y aparece Luzia, la luciérnaga guía, flotando entre las hojas como una pequeña lámpara. Los tres amigos quedan en silencio, y ella sonríe para calmarlos.

— Vamos a seguir la luz. Ciervo amigable.

— Sigamos juntos hasta el claro, sin correr. Conejo rápido.

La luciérnaga canta muy bajito, y su tañido suave parece indicar un camino. Luzia se desplaza y señala dos senderos; uno estrecho y otro ancho. Los ojos del Ciervo se fijan en la senda clara, el Conejo asiente con entusiasmo, y la Tortuga sabia respira hondo para evitar prisa.

— En este sendero seguro morará la calma de la noche. Caminaremos despacio y miraremos cada paso, para no tropezar. — Luzia.

Con un suspiro, el trío avanza por el camino marcado por la luz, sintiendo que la tranquilidad llega como una mano amiga. Al final, el claro se queda detrás, y todos se sienten más seguros. El Ciervo sonríe, la Tortuga asiente y el Conejo toma aire con serenidad, sabiendo que la aventura continúa, pero ahora con calma.