Luzia entre las flores
Lino, Rizo y Tula caminaron hasta las flores blancas. El punto amarillo se posó en un pétalo y desplegó unas alas diminutas.
—Buenas noches —dijo una vocecita—. Soy Luzia.
Rizo acercó la nariz, dejando espacio para que ella pudiera moverse. Vio sus patitas y la luz en el extremo de su cuerpo.
—¡No eres una estrella!
—No. Soy una luciérnaga —respondió Luzia—. Aunque hoy me siento bastante brillante.
La luz de otro insecto parpadeó entre las flores. Luzia contestó encendiéndose un instante.
—Nos hacemos señales para encontrarnos cuando oscurece.
Lino miró hacia los pinos. Ahora distinguía pequeños vuelos donde antes solo había visto puntos amarillos.
—Por eso parece que las estrellas se pasean por el bosque.
Los tres regresaron a la manta. Luzia se quedó con las otras luciérnagas, encendiéndose y apagándose entre las flores.
Rizo terminó su zanahoria mirando unas veces al cielo y otras al jardín de luces.
—Las de arriba son estrellas —dijo—. Las de abajo tienen nombre.
Antes de recoger, saludaron a Luzia. Un pequeño destello respondió desde un pétalo blanco. El misterio de su merienda estaba resuelto.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Acercarse a la luz junto al tronco
- Seguir la luz hasta las flores blancas
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