Una visita a la hoja
Bosque estrellado
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Una visita a la hoja

Los tres se sentaron junto al tronco. Rizo recogió sus patas para no rozar la hoja y Lino bajó un poco la cabeza.

Al principio no ocurrió nada. Después apareció una luz entre dos ramas y descendió hasta la hoja que estaban observando.

Esta vez Rizo no saltó. Pudo ver un insecto con alas plegadas y una pequeña luz en el cuerpo.

—Es una luciérnaga —susurró Tula.

—Me llamo Luzia —dijo el insecto—. Gracias por dejarme sitio.

Luzia se encendió dos veces. Desde otra hoja respondió un destello.

—Estamos buscándonos para reunirnos entre las flores —explicó.

Lino se apartó un poco más. Luzia abrió las alas y voló hacia la respuesta. Ya podían seguir todo su recorrido sin confundirla con una estrella.

De vuelta en la manta, Rizo contó lo que había visto: seis patitas, dos antenas y una luz que no venía de una linterna.

—Lo has observado muy bien —dijo Tula.

Rizo sonrió con un bigote manchado de mora. Había pasado varios minutos quieto y, sin embargo, sentía que había descubierto un mundo entero. Terminaron la merienda mientras las luciérnagas se reunían frente a ellos.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Acercarse a la luz junto al tronco
  2. Esperar junto a la hoja para verla de cerca
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