El puesto de las adivinanzas
Víctor y Luna fueron al puesto. Su encargado, un fantasma llamado Polo, tenía una caja de marionetas.
—Podéis llevar unas cuantas cuando resolváis esta adivinanza: tengo hojas, pero no soy árbol; puedo contar historias, pero no tengo voz. ¿Qué soy?
Víctor miró los dibujos del cartel. Había un árbol, un libro y una campana.
—Puedes pensarlo o pedir una pista —dijo Polo.
Rocco estaba en el puesto de al lado y conocía aquel juego. Víctor podía responder con lo que veía o acercarse a pedirle ayuda.
¿Qué camino eliges?
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