La luz a la altura de Nácar
Teo llevó el farolillo a una mesa baja. Nácar pudo mirar dentro.
—¡Hay una hojita tapando el agujero!
Teo quitó la hoja y sopló. La luz se encendió enseguida.
Decidieron dejar el farolillo junto al escalón: así también iluminaba el camino de los pequeños. Nácar pasó a su lado al volver a casa. ¡Aquella luz estaba justo a su altura!
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Entrar a ver la merienda
- Volver a ayudar a Teo
- Mirar el farolillo en la mesa
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