Un camino naranja
—¿Tenéis un juego que vaya despacio? —preguntó Nácar.
Los fantasmas pusieron el pañuelo en el suelo y formaron con él un caminito. Nácar lo recorrió mientras los demás daban palmas suaves.
Después Chispa pasó de puntillas y Solem rodó hasta el final.
¡Todos cabían en aquel juego! Al terminar, fueron juntos a merendar dentro del árbol.
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Tu camino
- Ir a los juegos de las risas
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