Los sacos de arena
El huerto de las calabazas nocturnas
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Los sacos de arena

Malik llenó pequeños sacos con arena del almacén y los colocó sobre los bordes, nunca encima de las plantas. Nora contó que ninguna manta tocara la caja-refugio.

El viento aumentó, pero las cubiertas permanecieron en su sitio. Julián retiró los sacos cuando subió la temperatura.

Las calabazas verdes pudieron seguir creciendo. Los sacos se guardaron para otra noche fría y no dejaron plástico en el huerto.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Proteger las plantas que deben quedarse
  2. Sujetar las mantas con sacos de arena
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