Mantas para una noche fría
El huerto de las calabazas nocturnas
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Mantas para una noche fría

Las mantas protegían las plantas, pero una esquina pasaba demasiado cerca de la caja de murciélagos. También faltaban pinzas para sujetarlas al suelo.

Podían redibujar la cobertura dejando libre el refugio o fabricar pesos con sacos de arena reutilizables.

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¿Qué camino eliges?

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