Un paso libre para Vela
El huerto de las calabazas nocturnas
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Un paso libre para Vela

Nora dibujó un círculo de seguridad alrededor de la caja-refugio. Colocaron mantas solo sobre los bancales y mantuvieron despejado el vuelo de la colonia.

Julián revisó la instalación antes del anochecer. Vela salió cuando ya no había personas cerca y el huerto quedó en silencio.

A la mañana siguiente, las plantas seguían firmes. La protección había cuidado la cosecha sin invadir el hogar de los murciélagos.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Proteger las plantas que deben quedarse
  2. Dejar libre la caja de murciélagos
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