El sendero secreto de la cueva

El sendero secreto de la cueva

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Con la linterna encantada entre sus patas, Bruno, Fisgo y Nix se acercaron a la pared de la cueva. En la superficie, la nota decía: compartir. —Para que la linterna brille de verdad, cada uno debe tomar una tarea —dijo Bruno.

—Voy a buscar el camino secreto; voy adelantando sin hacer ruido —dijo Nix, moviendo la cola con confianza.

—Yo vigilo las luces a mi alrededor y digo cuándo cambiar de lado, para no tropezar —comentó Fisgo, acercándose con cuidado.

—Yo sostengo la linterna para que todos vean el sendero y no nos perdamos —añadió Bruno, suave y seguro.

Entre pasos tímidos y risas pequeñas, hallaron un pasadizo oculto que se abría a un claro iluminado por luciérnagas. El camino les mostró que escuchar a los demás y dividir tareas funciona mejor que actuar cada uno por su cuenta.

Moraleja: juntos, con ayuda y trabajo en equipo, todo se hace más fácil y seguro.