La brújula del puerto escondido
Cuentos de Piratas 5-8 años
La brújula del puerto escondido
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La brújula del puerto escondido

El barco Golondrina llevaba una carga muy especial: veinte farolillos de colores para la fiesta del puerto. La capitana Mara los había guardado en cajas para que no se mojaran.

Nubo, un pirata capaz de caminar sobre las nubes, bajó del mástil con el sombrero húmedo.

—Desde arriba tampoco se ve el puerto. Hay niebla por todas partes.

Inés comprobó que la cadena del ancla estaba bien recogida. Era la más pequeña de la tripulación, pero conocía cada cuerda del barco. Había aprendido a navegar con su abuela y guardaba su viejo mapa en un bolsillo impermeable.

Mara sacó una brújula dorada. En la tapa tenía grabada una campana.

—Esta aguja siempre señala la campana de nuestro puerto —explicó—. Nos dice hacia dónde ir, aunque no nos enseña los obstáculos.

Inés escuchó un soplido largo a la derecha. Recordaba aquel sonido de otros viajes: cerca de casa, el viento silbaba al atravesar las cuevas del acantilado.

—También podemos orientarnos por el mar —dijo—. Ese silbido me resulta familiar.

El Golondrina avanzaba muy despacio. Todavía quedaba tiempo para llegar antes de la fiesta. ¿Seguirían la brújula o escucharían las señales que reconocía Inés?

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¿Qué camino eliges?

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