Entre sombras y niebla

Entre sombras y niebla

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Fisgo se aparta un paso, temeroso, y cada uno va por su lado. Bruno susurra para que nadie se asuste, pero la linterna tiembla y casi se apaga. Nix se detiene, curioso, pero decide avanzar solo para buscar la pista sin esperar a los demás.

—No quiero perder tiempo, me voy —dice Fisgo, moviéndose entre sombras sin hacer ruido.

—Voy a seguir la sombra a otro lado —murmura Bruno, con voz suave, queriendo quedarse cerca de todos, pero sin poder detenerlos.

—Yo voy por la orilla del estanque, puedo saltar rocas pequeñas —añade Nix, con su voz clara y decidida.

La linterna se apaga casi por completo cuando cada uno se aleja un poco. Sin la luz ni la ayuda del otro, el misterio queda sin resolver y la noche parece más larga. El estanque queda cubierto de niebla y las voces se desvanecen. Si hubiéramos esperado a todos, quizá la pista habría llegado a tiempo, piensa Bruno, recordando que la fuerza está en la cooperación.