La linterna que aprende a brillar

La linterna que aprende a brillar

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En la cueva, la linterna encantada apenas había destellado, y la nota decía que había que compartir para que brillara. Bruno se acercó con voz suave: —Hola, propongamos una tarea para que la linterna se encienda de verdad.

Fisgo se movió entre sombras con una sonrisa astuta: —Puedo elegir quién toma la primera tarea, pero todos debemos cooperar para que funcione.

Nix dio un paso adelante, curioso y decidido: —Primero doy la mano para sostener la linterna y buscar la pared correcta.

Entre los tres se organizaron: Bruno tomó la linterna, Fisgo halló la pared que hablaba de compartir, y Nix vigilaría el camino con ojos abiertos. —Sostenlo así, recuérdalo —dijo Bruno.

Al combinarse todas las acciones, la linterna brilla con una luz cálida que ilumina el sendero. La cueva parece respirar, como si el parque entero exhalara y volviera a latir. El misterio quedó resuelto gracias a la cooperación de los tres amigos.

Moraleja: unir fuerzas hace que las cosas pequeñas brillen y que todos avancemos con seguridad.