La sombra amiga y el puente invisible

La sombra amiga y el puente invisible

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Fisgo se acerca al estanque cubierto de niebla y llama suavemente para que todos se queden juntos. De pronto, una sombra curiosa se acerca y susurra una pista si el grupo decide ayudarse mutuamente.

—Ayudemos a la sombra y ya veremos qué aparece —dice Fisgo, moviendo con destreza sus brazos cortos—. Yo comprobaré losas del borde y hago silencio para no asustar a nadie.

—Yo voy a mirar de cerca la orilla y señalaré el camino seguro —añade Nix, con su curiosidad de explorador—, así nadie se resbala.

—Yo cuidaré a todos con palabras tranquilas y les daré confianza —responde Bruno, con voz suave—. Si seguimos juntos, la oscuridad se quita.

La sombra muestra un puente invisible que solo se ve cuando tres pasos se dan en armonía y, en el centro, una pista para encender la linterna. Todos cooperan: Fisgo guía, Nix avanza con cuidado, y Bruno acompaña con calma. El parque se ilumina poco a poco y la noche se siente amable para los tres amigos. Fin.