El camino de las piedras: una ruta segura

El camino de las piedras: una ruta segura

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En ese claro junto al río, las piedras de colores brillan en la sombra. Toro mira el camino y asiente con seguridad. Pum se afianza al suelo, atento a cada paso. Coco se alegra, curioso, y mueve la cabeza para ver más lejos.

—Voy a seguir las piedras —anuncia Toro con calma.

El grupo observa que las piedras forman una ruta clara: roja, verde, azul, amarillo, cada una indicando un nuevo tramo para cruzar sin problemas. El río murmura y las piedras se quedan quietas, firmes como un mapa en el suelo.

—Seguimos por ese sendero de colores —dice Pum, con decisión.

Avanzan despacio, comprobando que cada piedra está en buen punto de apoyo. El camino parece más estable que la curva anterior, y el grupo se siente más seguro al pisarlo juntos.

—Entiendo que las piedras están marcadas —comenta Coco, mirando el proceso—, y cada una nos acerca a la orilla.

Con pasos firmes, cruzan con cuidado y llegan a la otra orilla. Aprenden que la cooperación y la observación clara les da seguridad. Una lección simple: ser valientes también es escuchar y ayudar a los demás.