La balsa de hojas y la cueva segura

La balsa de hojas y la cueva segura

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Toro toma hojas grandes y las coloca en el agua. Pum las mantiene unidas con fibras de liana, y Coco ayuda a remar suave. Juntos arman una balsa sencilla y, con cuidado, la empujan para cruzar la parte tranquila del río.

—No asomemos la trompa, solo empujamos despacio y nos mantenemos unidos, así no nos mojamos demasiado —dice Toro.

—Yo me siento en el centro, para que la balsa no se balancee; tú, Coco, vigila la orilla y avísanos si hay ramas flojas —dice Pum.

—Muy bien. Si alguien se cae, nos sujetamos fuerte y seguimos. Ya casi llegamos a la orilla opuesta —dice Coco.

La balsa llega a la orilla tranquila y, detrás de un grupo de plantas, aparece una cueva pequeña. El grupo se acomoda dentro para descansar sin miedo.

—Podemos dormir aquí esta noche y seguir mañana, con luz clara y camino seguro —dice Toro.

—Sí, juntos encontramos calma, cuidamos a todos y aprendemos a pedir ayuda cuando la necesitamos —dice Pum.

—Dormimos sabiendo que la amistad nos guía y que, si trabajamos juntos, todo es posible —dice Coco.

La cueva se vuelve refugio; la historia termina con tranquilidad, y la lección es clara: la cooperación trae seguridad y paz.