Una roca refugio en la ensenada

Una roca refugio en la ensenada

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La corriente los guía con tranquilidad hacia una ensenada protegida. Una gran roca abraza la orilla; ahí deciden quedarse y descansar. El grupo se acerca y la roca parece justo lo que necesitaban para planear la siguiente etapa.

—Esta roca nos sirve de refugio para pensar —dice Toro, velando por todos con calma.

—Yo vigilo la entrada para que nadie nos asuste —añade Pum, con valor en la voz.

—Y yo busco ramas fuertes para hacer una pequeña cerca y señalar el camino —comenta Coco, siempre optimista.

Toro toca la roca con su trompa y anuncia: —Aquí descansamos, y mañana trazamos una ruta corta y segura.

Pum asiente con determinación: —Si nos movemos juntos, llegaremos más rápido y sin miedo.

Coco sonríe: —Con paciencia y ayuda, cada paso llega a casa.

Con esas palabras, se acomodan alrededor de la gran roca, y la decisión queda clara: descansar, planear juntos y seguir adelante, sabiendo que la seguridad está en la unión.