La piedra que Nube señalaba
Al guardar silencio, vieron que Nube no miraba la cerradura: miraba una piedra floja bajo el marco. Alba la levantó y encontró la manivela de repuesto envuelta en tela seca.
Iris limpió el eje y Stella comprobó que nada rozara las patas de los unicornios. La puerta se abrió antes de que desapareciera la última luz.
Alba devolvió la manivela a una caja visible en vez de esconderla otra vez. Nube recibió una manzana y una caricia por haber explicado, a su manera, dónde estaba la solución.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Seguir las señales de Nube
- Quedarse y observar qué señala Nube
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