La llave de los cuatro soles
Stella leyó el mural como el recorrido del día. Iris iluminó amanecer, mañana, tarde y noche; las cuatro piezas giraron y se unieron en una manivela con forma de sol.
Alba la colocó en el eje y abrió despacio. La manada cruzó sin carreras mientras Stella volvía a contarla. Después dejaron la manivela en un armario señalizado.
El antiguo dibujo no guardaba un tesoro: era el manual de emergencia de la puerta. Las amigas hicieron una copia clara para que la próxima persona no tuviera que adivinarlo.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Estudiar los cuatro soles del mural
- Encender los soles en el orden del día
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