La luz liberada en el santuario

La luz liberada en el santuario

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El dragón respira hilos de luz que tiemblan alrededor de la cueva. Luno corre en círculos, atento, y Elian se coloca frente a la entrada para proteger a sus amigos. De pronto, una chispa tiembla y la luz atrapada empieza a temblar de nuevo.

—Debemos trabajar juntos para liberarla —dice el dragón, mirando a Luno.

El dragón abre sus ojos de cristal y asiente con suavidad. —Hablaré con la luz para guiarla hacia la salida, pero necesito tu ayuda, Elian.

Nerea alza la aleta y canta una nota clara, suave y segura. —Repite conmigo, luz viajera, y sal de la caverna sin miedo.

Con cada palabra, la luz se desliza por los pasillos y el dragón la contiene con sus placas brillantes. —Vamos, todos juntos, empujen desde la roca —dicen Luno, Elian y Nerea.

La luz se libera por completo y la cueva brilla en paz. El camino queda abierto hacia nuevos guardianes del misterio. Moraleja: cuando trabajan unidos, la bondad triunfa.