Un testigo bajo custodia
Asterión ofreció a Dámon declarar junto a Iante y los guardias. No le prometió impunidad: su participación quedaría registrada y un tribunal decidiría su responsabilidad.
El emisario miró la orden y admitió que había aceptado cambiar la fecha a cambio de un ascenso. Entregó el sello, pero pidió custodia porque temía a quien había dado la instrucción.
Los guardias lo condujeron a una sede distinta. Iante conservó copias certificadas; Medusa y Asterión no tuvieron que acompañarlo ni confiar en su arrepentimiento.
La investigación suspendió las órdenes emitidas con aquel sello. Medusa partió hacia la costa con sus documentos corregidos. Asterión eligió colaborar con Iante en la restauración de otros nombres borrados. Sus caminos se separaron sin convertir la gratitud en una promesa romántica que ninguno había hecho.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Escuchar el plan de Medusa antes de actuar
- Proteger la puerta mientras Iante busca la copia
- Mostrar a los guardias los dos documentos
- Ofrecer a Dámon protección para declarar, sin prometer impunidad
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