El pan crujiente
Tino y Rosa: la merienda de la piscina
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El pan crujiente

Tino cortó los pepinillos en trozos pequeños y los puso en un cuenco para elegirlos uno a uno.

Lía probó uno antes de añadirlo a su pan. Era crujiente y un poquito ácido. Prefirió poner solo dos.

Después ayudó a recoger la mesa. Rosa abrió de nuevo la piscina cuando todas las bocas estaban vacías y el suelo, limpio.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Preguntar qué lleva cada merienda
  2. Preparar primero el pan con pepinillos
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