La balanza de la bodega
Cuando Mara bloqueó el paso, Rafael exigió una forma de comprobar el cargamento. En vez de desenvainar, Tomás colocó dos frascos en la vieja balanza de la gruta y propuso una prueba verificable.
El manifiesto indicaba el peso de cada caja sellada. Si las cinco cerradas coincidían y la sexta conservaba las dosis restantes, podrían separar lo que debía volver al puerto de lo ya administrado.
Una pesa tenía sal seca; la otra, una capa de humedad que alteraba la medida. Elegir la referencia correcta decidiría si el recuento podía sostenerse ante la patrulla.
¿Qué camino eliges?
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