El atajo protegido
Cuentos de Piratas 13-18 años
La isla desierta y el depósito del faro
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El atajo protegido

Cubrieron brazos y piernas con lona y avanzaron despacio. Una espina atravesó la bolsa exterior, no la piel.

Llegaron al depósito antes del anochecer y encontraron la batería. La lona dañada ya no serviría para reparar el mástil, así que pidieron rescate desde el faro en vez de intentar navegar.

El atajo ahorró tiempo y consumió un material útil. La decisión funcionó porque habían previsto qué estaban dispuestos a perder.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Seguir el mapa hasta el depósito de emergencia
  2. Protegerse y cruzar el atajo de espinas
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