La rueda que no podía salir
Alaric soltó la rueda, pero una sirena de agua sonó bajo el suelo. Eldrin le impidió cargarla: sacarla en ese momento habría inundado la galería donde dormían varias familias.
Alaric volvió a encajarla y esperó a Nara. Admitió que había confundido urgencia con derecho a decidir solo. La portavoz no olvidó el intento, aunque aceptó negociar porque el valle seguía necesitando agua.
La rueda se quedó una semana más en la cueva. Valdorna tuvo que racionar el caudal mientras construían otra. La solución llegó, pero Alaric regresó sin triunfo y con una deuda pública que tardaría meses en reparar.
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Entrar en silencio para averiguar cómo usan la rueda
- Acercarse a la sala donde estudian los planos
- Retirar la rueda y afrontar las consecuencias
¿Quieres leer otro cuento?
Las ruinas del reino y el precio de recordar
Fintan debe decidir cómo responder a un rey que quiere reconstruir su palacio con un artefacto que consume recuerdos.
Abrir historia →El laberinto del dragón y las voces del patio
Darío y Fuego investigan por qué el laberinto devuelve gritos en lugar de música. Sus rutas permiten descubrir distintas partes del mecanismo.
Abrir historia →Lucio y Malakar: la salida del templo
Lucio y el brujo Malakar buscan la salida de un templo antes del cierre. Sus puertas se abren con mecanismos que hay que comprender.
Abrir historia →